Inicio / La visita paso a paso
Qué hace Matías desde que toca el timbre hasta que se va, qué conviene dejar listo y cómo darte cuenta de que el equipo ya pide limpieza.
Prende el equipo en frío y mide con un termómetro de pinche la temperatura del aire que sale. Ese número se anota y se compara al final. Después cubre el mueble de abajo con una lona.
Corta la luz del equipo, saca la tapa frontal, los filtros y la bandeja cuando el modelo lo permite. Cuelga la bolsa colectora, que abraza la unidad por debajo y termina en un balde.
Es el corazón de la visita. Aplica desengrasante, espera unos minutos y enjuaga con la hidrolavadora a baja presión, de arriba hacia abajo, sin doblar las aletas. En la turbina se ve cómo sale el agua negra: casi siempre es la primera vez que el cliente entiende de dónde venía el olor.
Si se llega desde el piso o un balcón, lava las aletas del condensador desde adentro hacia afuera y revisa los soportes.
Vuelve a colocar filtros y tapa, sopla la manguera de desagüe y deja el equipo en modo ventilación unos minutos para que seque por dentro.
Mide otra vez la salida de aire y te muestra la diferencia. Se cobra ahí.
Los primeros minutos huele a trapo mojado. Es moho en la turbina.
La bandeja o la manguera están tapadas con barro y pelusa, y el agua busca otro camino.
Mirá con una linterna por la rejilla de abajo. Si la turbina se ve negra, no hace falta mirar más.
Tarda más en llegar a la temperatura o la exterior está muy caliente al tacto. Cerca de la costa, suele ser sal en el condensador.
A menos de diez cuadras del mar, uno. Más adentro, dos.
No es un diagnóstico, pero lo escuchamos seguido y casi siempre coincide con filtros que nadie lavó.